HAMBRE

Proyección de la palabra hambre sobre torre Movistar en Plaza Italia. Fuente: https://www.eldesconcierto.cl/wp-content/uploads/2020/05/censura-1024×691.jpg

Para muchos el hambre en Chile estaba superada y les ha desconcertado la situación de la reaparición de ollas comunes. Datos no faltaban para creer que algo como lo que ocurre hoy en muchos barrios populares del país, era cosa del pasado. En 2013, la FAO planteaba que Chile había superado el hambre y erradicado la subalimentación[1]. No era un informe engañoso, pero simplificaba una realidad más compleja que un conjunto de resultados sostenidos en el tiempo. Hoy, es difícil asegurar que Chile ha logrado una superación estructural del hambre debido a que, justamente, las debilidades de la seguridad social tienen a la población expuesta a depender del poder de compra o capacidad económica de los hogares, lo que además es bastante lejano al verdadero costo de vida en Chile[2]. No alcanza. En este escenario de equilibrio precario de la economía del hogar, un empujoncito bastaba para caer en episodios críticos para el bienestar general de la población. En Chile, se han sucedido dos de estos empujoncitos: un estallido social como consecuencia de estas deficiencias estructurales y una pandemia cuya gestión de riesgos ha sido, a lo menos, antojadiza. Quizás si la clase política hubiese actuado con celeridad ante las demandas sociales del estallido, hoy no estaríamos hablando de hambre. Ejemplos sobran: dos años de proceso para decidir como y para que cambiar una constitución cuando las encuestas, que justo ahora no se escuchaban, planteaban una abrumadora demanda por un cambio estructural. Paliativos económicos miserables para adultos mayores con jubilaciones que representaban tres veces menos el costo de vida promedio en Chile, en el mejor de los casos. La ausencia de seguridad social en educación, salud, vivienda y pensiones es también la ausencia de certezas ante una pandemia, agravada por las improvisaciones administrativas y forzosas interpretaciones de los datos en busca de llevar adelante el control de una agenda política extraviada. Esto obedece a un diseño. El gobierno no es un grupo de tontorrones sin sentido de la realidad ni de las consecuencias de sus decisiones. Sabían que esto podía pasar e insistieron con una necia estrategia que al final, ni cuidó bien la economía de los hogares, ni la salud pública, ni su propia popularidad. Otro fracaso más para el gobierno.

Algún día, se sabrá que había detrás de tanta necedad; pero es difícil creer que la tontera generalizada impidió considerar los hallazgos de expertas y expertos[3], o  que la idiotez les nubló la vista para mirar por la ventana hacia el futuro de lo que venía, cuando Europa estaba en su peak de contagios. ¿Alquien realmente creyó que tendríamos más capacidad que los mejores sistemas de salud del mundo? No puede ser solo necedad, es ideología y dogmatismo, como mínimo, -soberbia, en el peor de los casos o estupidez en el más inocente. Se pudo evitar. Ahora, da para pensar que, si no hubo dudas en mandar a sacarle los ojos a los ciudadanos a la plaza por defender el modelo político-económico imperante, bien podían decidir que unas pocas muertes abrían espacio para mostrarle al mundo conservador que, en Chile, estaba el gobierno de los mejores[4], que harían lo necesario para defender el capital y que era seguro invertir aquí. Patético el resultado. Hoy Chile es el tercer país del mundo con la mayor tasa de incidencia per cápita por el nuevo coronavirus (5 de junio de 2020). La aparente búsqueda por parte del gobierno de un discurso político útil para crear una realidad simulada[5] se termina por devorar el objetivo político de la democracia: decidir a favor del bien común. Antes de poder responder cuantos morirán por el virus, ya nos tenemos que preguntar también, cuántos morirán de hambre. Se pudo evitar.

El hambre se hace más visible en los sectores más vulnerables de la nación, pero la comunidad ha comenzado a reaccionar desde la solidaridad y la organización desinteresada de un pueblo acostumbrado a las emergencias. Muchas veces, la reacción popular es ejemplar en períodos de crisis, con grandes ejemplos de actos solidarios[6]. En los últimos años, Chile ha visto cómo los movimientos sociales y las acciones desde las bases en la gestión de los territorios han permitido revivir cierta historia solidaria en base a la empatía de enfrentar desafíos de supervivencia colectiva[7], contribuyendo al combate del dogma neoliberal sin un proyecto político específico, pero sí con acciones que debilitan dos de sus piedras angulares para su éxito cultural: la alineación con generosidad y el individualismo con empatía.  Las ollas han sido instrumentos de rebeldía nacional en los últimos años, primero generando la música cacerolera a favor de la dignidad y ahora para cocinar solidariamente contra el hambre.

Figura 1. Mapa de localización de las ollas comunes registradas por @esmifiestamag en relación a zonas vulnerables basadas en el indicador de vulnerabilidad por COVID-19. Fuente: esmifiestamag.com, INE y Centro Producción del Espacio 2020.

Los datos no dejan espacio a la duda. Mientras el hambre asedia, la organización de comunidades comienza a generar espacios colectivos para la alimentación, que tienden a coincidir con los espacios de vulnerabilidad de cara a enfrentar la pandemia por COVID-19 (Figura 1). Esto indica que el pueblo se organiza territorialmente para enfrentar solidariamente las amenazas (Figura 2), incluso generando ayudas más útiles que las que el mismo estado está dispuesto a entregar [en cajas y de cara a la TV].

Figura 2. Mapa de correlación por método BiLISA, que permite comprender los lugares de la ciudad donde hay más concentración de ollas comunes en relación a la vulnerabilidad de la zona censal en estudio. Fuente: Autores en base a http://esmifiestamag.com/ y datos del Centro Producción del Espacio 2020.

Este grafo cartográfico (Figura 3) es indicativo de como se territorializa la solidaridad en el Área Metropolitana de Santiago. En el eje de las X (horizontal) se encuentran los puntos de vulnerabilidad marcados por el Índice que desarrollamos en nuestro Atlas, el cual sistematiza la información referida a vivienda precaria, adultos mayores, hogares bajo vulnerabilidad socioeconómica y hacinamiento. En el eje de las Y (Vertical) se presenta la cantidad de ollas comunas organizadas de acuerdo a los registros que pudimos consultar desde http://esmifiestamag.com/. Para indicarlo de manera sencilla, la cartografía ubicada en la fila central en el mapa más a la derecha muestra los espacios donde la alta vulnerabilidad por COVID19 coincide con el desarrollo de mayor cantidad de ollas comunes.

Figura 3. Diagrama cartográfico de correlación entre presencia de ollas comunes y espacios vulnerables por COVID-19. Fuente: Autores en base a http://esmifiestamag.com/ y datos del Centro Producción del Espacio 2020.

No es bueno idealizar estos procesos en el ciclo completo desde su origen. Si bien la organización de comunidades es vital para enfrentar catástrofes socio-económicas y sanitarias, es también síntoma de un gobierno que tomó acciones insuficientes a la hora de resguardar la salud pública de la población, lo que es profundamente preocupante. El hambre, es también consecuencia de esas decisiones. Por otro lado, la insuficiencia de los bonos COVID (Ingreso Familiar de Emergencia), es otro signo de la sideral distancia existente entre la política pública y la realidad. Para ilustrar esta problemática situación, compartimos dos tablas que exponen el costo base para parar la olla en un hogar de 1 persona del grupo de 20% de menores ingresos para las principales comunas de cada región. Los datos se obtienen a partir de la encuesta CASEN 2017 y de los datos de la canasta básica alimentaria del Instituto Nacional de Estadística, actualizados por IPC. La distancia entre los $65.000 por persona del Ingreso Familiar de Emergencia y el gasto real de una persona sola es tan abismal, que llega a indignar que un gobierno no pueda ver sus propios datos oficiales para elaborar medidas efectivas hacia los objetivos que se fija. Por eso mismo, cuesta entender que el objetivo final fuera el bienestar de la población. No cuadra.

Tabla 1. Costos de arriendo de vivienda y canasta básica alimentaria para un hogar compuesto por 1 persona del grupo socioeconómico regional perteneciente al 20% de menores ingresos (primer quintil). Fuente: elaboración del Centro Producción del Espacio en base a datos de la CASEN 2017 y del Instituto Nacional de Estadísticas.

ComunaCosto de vida promedio para 1 persona del 20% de menores ingresosComunaCosto de vida promedio para 1 persona del 20% de menores ingresos
Iquique                     249.547Lebu                     165.328
Antofagasta                     307.295Los Ángeles                     152.729
Calama                     294.234Temuco                     188.172
Copiapó                     284.803Angol                     170.717
Vallenar                     240.160Puerto Montt                     178.710
La Serena                     248.381Castro                     177.654
Coquimbo                     214.504Osorno                     192.237
Ovalle                     195.423Coyhaique                     246.626
Valparaíso                     175.295Aysén                     228.991
Viña del Mar                     221.481Chile Chico                     246.891
Los Andes                     207.257Punta Arenas                     307.943
La Ligua                     168.185Porvenir                     257.638
San Antonio                     209.961Natales                     335.905
Cartagena                     268.056Valdivia                     204.131
San Felipe                     185.032La Unión                     162.132
Rancagua                     168.404Arica                     232.725
Pichilemu                     243.442Camarones                     103.403
San Fernando                     164.325Putre                     140.288
Santa Cruz                     185.093Chillán                     167.994
Talca                     170.687Quirihue                     126.636
Constitución                     165.762Cobquecura                     160.722
Curepto                     138.028Coelemu                     161.931
Empedrado                     156.432Ninhue                     174.823
Cauquenes                     139.484Portezuelo                     188.111
Curicó                     170.727Ránquil                     150.165
Linares                     158.956Treguaco                     120.389
Concepción                     195.293San Carlos                     169.138
Talcahuano                     177.668  

Tabla 2. Costos de arriendo de vivienda y canasta básica alimentaria para un hogar compuesto por 1 persona del grupo socioeconómico de la Región Metropolitana perteneciente al 20% de menores ingresos (primer quintil). Fuente: elaboración del Centro Producción del Espacio en base a datos de la CASEN 2017 y del Instituto Nacional de Estadísticas.

ComunaCosto de vida promedio para 1 persona del 20% de menores ingresosComunaCosto de vida promedio para 1 persona del 20% de menores ingresos
Santiago        134.623Recoleta        224.496
Cerrillos        227.227Renca        234.236
Cerro Navia        244.862San Joaquín        193.602
Conchalí        213.191San Miguel        242.619
El Bosque        204.792San Ramón        253.342
Estación Central        266.825Puente Alto        217.806
Huechuraba        266.901Pirque        300.595
Independencia        119.240San José de Maipo        336.551
La Cisterna        197.947Colina        230.546
La Florida        216.733Lampa        249.733
La Granja        249.159Tiltil        217.389
La Pintana        198.771San Bernardo        197.321
La Reina        292.838Buin        203.065
Las Condes        524.281Calera de Tango        213.143
Lo Barnechea        309.320Paine        229.119
Lo Espejo        241.912Melipilla        216.586
Lo Prado        247.692Alhué        183.656
Macul        204.792Curacaví        256.994
Maipú        277.212María Pinto        196.577
Ñuñoa        308.146San Pedro        173.264
Pedro Aguirre Cerda        242.474Talagante        259.447
Peñalolén        228.765El Monte        164.266
Providencia        497.174Isla de Maipo        162.283
Pudahuel        206.733Padre Hurtado        217.692
Quilicura        208.074Peñaflor        251.878
Quinta Normal        195.936  

El hambre es uno de los grandes motores de la rebeldía contra el poder decadente. Fue el hambre uno de los principales motores de la revolución francesa, magistralmente interpretada en la literatura de Víctor Hugo. Pero también el hambre es un hecho biopolítico[8] al ilustrar en las entrañas de una población desprotegida, las desigualdades sociales que permiten la existencia de hambre en una nación rica como lo es Chile[9].  El poeta Cesar Vallejo escribía en 1918 La cena miserable (“Ya nos hemos sentado| mucho a la mesa, con la amargura de un niño | que a media noche, llora de hambre, desvelado…”) y es inevitable preguntarse si el espectacular[10] desplante de las cajas de alimentos no era la antesala de una cena miserable también, pero no en 1918, sino hoy, en una nación OCDE que es gobernada por un doctor de la prestigiosa Harvard University y rodeado de asesores que han recibido la mejor educación disponible en el país y en centros de estudio de importancia internacional. A pesar de estos pergaminos, desde el oasis de la región, se ha logrado crear un nuevo Chile: tuerto, hambriento, inseguro y furioso, que baila al ritmo de las ollas. Estos utensilios metálicos son también símbolos de generosidad alimenticia y activadores de la escasa vida pública que se puede tener en cuarentena. Son objetos sociales. Las ollas parecieran ganar un espacio entre los símbolos patrios que claman por un nuevo contrato social, acaso más urgente que cualquier vacuna antiviral.


[1] El informe fue ampliamente difundido por medios chilenos. Aquí una nota de prensa en diarioUChile. https://radio.uchile.cl/2013/12/03/informe-fao-chile-supero-el-hambre-pero-lidera-indices-de-obesidad/

[2] Vergara Perucich, J. F. (2020). “¿Qué tan caro es vivir en las capitales regionales? La necesidad de descentralizar las mediciones sobre costo de vida en Chile”, e n Fuentes, V., Montecinos, E., Güell, P. El Nuevo Orden Regional. Construcción Social y Gobernanza del Territorio. Valdivia: Ediciones UACh.

[3] Sobre estas decisiones, se puede revisar la siguiente nota: https://ciperchile.cl/2020/06/03/las-cinco-alertas-que-el-gobierno-ignoro-antes-de-endurecer-la-cuarentena-en-el-gran-santiago/

[4] No diga oasis, diga espejismo.

[5] Navarro, F., & Tromben, C. (2019). ” Estamos en guerra contra un enemigo poderoso, implacable”: los discursos de Sebastián Piñera y la revuelta popular en Chile. Literatura y lingüística, (40), 295-324.

[6] Rojas, P. M. (2019). Discursos desde la catástrofe. Prensa, solidaridad y urgencia en Chile, 1906-2010. Revista de Historia y Geografía, (40), 165-169.

[7] Iglesias-Vázquez, M. (2017). La construcción teórica de los movimientos sociales en Chile: El movimiento de pobladores, entre la sociología y la historia social. Revista Austral de Ciencias Sociales, (30), 145-160.

[8] Es un estilo de gobierno que regula la población mediante el biopoder, es decir, la aplicación e impacto del poder político en todos los aspectos de la vida en el sentido biológico de su definición. En : Foucault, M. (2009). Nacimiento de la biopolítica: curso del Collège de France (1978-1979) (Vol. 283). Ediciones Akal.

[9] Chile es una nación pobre en la repartija pero rica en recursos. Algo de esto se puede ver en estas publicaciones: Solimano, A. (2017). Estrategias de desarrollo económico en Chile: Crecimiento, pobreza estructural y desigualdad de ingresos y riqueza. Propuestas desde la economía, 63. También en: Palma, J. G. (2018). ¿ Qué hacer con nuestro modelo neo-liberal, con tan poca entropía? Chile vs. Corea: asimetrías productivas y distributivas. Revista Perfiles Económicos, (2). Y en: López, R., Figueroa, E., & Gutiérrez, P. (2013). La ‘parte del león’: Nuevas estimaciones de la participación de los súper ricos en el ingreso de Chile. Serie Documentos de Trabajo379, 1-32.

[10] Espectacular en el sentido de Guy Debord, de la sociedad del espectáculo y los vicios de la sociedad capitalista.