Urbanismo de Cuarentena: la mutación que vivimos pero que interpretaremos más tarde

Por Cristina Bianchetti, Camillo Boano y Antonio di Campli

Publicado en: Il Giornale dell’Architettura. Disponible en: https://inchieste.ilgiornaledellarchitettura.com/quarantine-urbanism-la-mutazione-che-viviamo-e-pensiamo-in-ritardo/?fbclid=IwAR0qouXP4N9lphBedhsSPZe-SNY8OD7aIDjf1khg32A1nqwP_R3OvikhoGk

Traducción de Francisco Vergara P.

Hoy el problema urbano plantea 3 temas principalmente: la ética del vínculo entre el cuerpo y el espacio, el replanteamiento de lo local fuera de la mirada conservadora y la necesidad de nuevas infraestructuras del cuidado.

Lo que está confluyendo al problema desatado por el COVID-19 son temas unidos por una mirada epidemiológica del espacio donde se pone atención en el complejo sistema de relaciones que marcan nuestras prácticas de vida y la propia producción espacial. En la amplia discusión pública que se ha abierto, las razones y consecuencias del intercambio relacional y, en particular, los efectos producidos por las condiciones biológicas y químicas, resultan preocupantes. Esta tensión entre imagen y diseño podría denominarse urbanismo de cuarentena. En su forma más básica, se expresa como una estrategia de separación y contención. Este urbanismo de cuarentena exige control y vigilancia sobre sujetos y el espacio. Esto se ha aplicado en el pasado, pero las formas en que se interpretaba y definía la vigilancia en otras épocas han ido cambiado radicalmente hasta la actualidad.

El distanciamiento social ha producido estrés, mientras las formas de comercio nacidas de las plataformas de comercio online y la correspondiente logística de los sistemas de entrega contribuyen de alguna manera a mantener cohesionado los aspectos operativos del tejido social. En la ciudad en cuarentena, las tiendas están cerradas, las calles vacías y, sin embargo, el flujo de bienes y servicios no se detiene. El silent trade ya no es algo frágil y evanescente en comparación con la robustez de la ciudad, ahora es todo lo contrario. Aunque, la cuarentena se puede considerar como un lujo de pocos. Es quizás una condición estética que a través del vacío de las ciudades evoca un objeto distópico de contemplación, un romanticismo de las ruinas o una mirada colonial sobre los restos de una civilización perdida. Es incluso una revalorización anacrónica de las diferentes formas de distribución espacial de los asentamientos. Es un lujo, porque para aquellos que experimentan la pobreza y una vivienda precaria no existe este paisaje espiritual o bucólico. Solo se revela con más fuerza la ciudad injusta.

El urbanismo en cuarentena es un neologismo demasiado fácil, como tantos otros en el pasado. No queremos hacer un juego de palabras, ni tampoco una narrativa estética del drama de la pandemia. Pero detrás de la brecha del lenguaje entre los términos que ya no significan lo mismo que hace un tiempo atrás (urbanidad, público, intimidad, densidad, pueblos, umbrales, balcones) resulta importante comprender las condiciones que han cambiado y cambiarán radicalmente la definición de conceptos como justicia espacial, ética y sociedad. El punto está en detenerse en la cuarentena para intentar decodificar lo que algunos podrían llamar “una nueva cuestión urbana”, reflexionando sobre las orientaciones de la planificación que se abren por la pandemia. En este breve texto, identificamos 3 de estos aspectos:

  1. Vulnerabilidad diferencial. Observa la relación entre cuerpo y espacio. El cuerpo sano, enfermo, muerto, ensimismado en sus obsesiones, deseos y patologías. El cuerpo que no es ni interioridad ni entidad puramente social, pero un cuerpo inmanente, con sus flujos y encadenamientos, con las pasiones que se consolidan y cambian sin cesar. Es el cuerpo el que se experimenta el hogar principalmente, tal y como hasta hace poco solían habitar en los espacios urbanos. En este eje, vuelve a ser relevante la pregunta de Spinoza: ¿Qué puede hacer un cuerpo? Esto es relevante desde la retórica propia de un urbanismo en cuarentena.
  2. Localismo / Nacionalismo.  Las formas que produce la pandemia en la economía, en las relaciones sociales, en el tratamiento son principalmente modelos de proximidad. Incluso las acciones del gobierno hacen constantes referencias a una noción de lo local pero no necesariamente en relación al desarrollo local. Los dispositivos espaciales de la pandemia avanzan en una nueva domesticidad, con actividades fijas que se profundizan y, en particular, han generado grandes espacios urbanos aún más marginalizados, se han vuelto opacos. El restaurante tiene otras necesidades. Aumentan los riesgos de caer en lo conservador del localismo y nacionalismo desde una mirada antiliberal se constituyen como un segundo eje para reflexionar sobre la nueva cuestión urbana.
  3. Ética del cuidad. La pandemia pone de manifiesto una ética de la fragilidad que se abre a una política del cuidado. Esta última se materializa en la solicitud de bienestar, de más y mejores servicios de salud, de redes de seguridad social, pero también trae consigo la posibilidad de politizar la reproducción social como un campo de contención para repensar la sociedad en su conjunto. Una transformación que abre y disputa la posibilidad de repensar el hogar como una infraestructura de atención. En este sentido, el tercer eje establece la importancia de que esta nueva cuestión urbana plantee la multiplicidad y movilidad de los derechos.

Urbanismo de cuarentena, entre los clichés y un dejà vu

La cuestión urbana de hoy se centra en la connotación ética del vinculo entre cuerpo y espacio, el replanteamiento del habitar fuera del paradigma conservador y la necesidad de pensar nuevas infraestructuras del cuidad que valientemente revivan el sentido de las viejas formas pero en la actualidad. Todo esto requiere una proyectualidad no defensiva. Por supuesto que el urbanismo de cuarentena es en parte un cliché.  Uno de los múltiples neologismo que intentar enmarcar la realidad aunque muchas veces esta se escapa. Es un atajo, pero por otro lado es también un dejà vu que habla del presente a partir de términos médicos repasados. Quizás en el mañana encontremos los conceptos apropiados para entender la mutación que nos ocurre hoy, pero no lo encontraremos hoy. Hoy lo vivimos, lo interpretaremos más tarde.