De cara a la pandemia del coronavirus y del precio de la vivienda

Como hacía un siglo atrás, la humanidad enfrenta una pandemia cuyos efectos a largo plazo aún se desconocen. A Chile, este fenómeno nos ha dado un par de meses de espacio para ver el futuro: la situación crítica en Italia, los errores iniciales en Corea del Sur, los aciertos de Taiwán y la determinación Alemana. Luego, están las medidas con sabor a rezago que se están tomando en España y Francia, donde parte de las estrategias buscan aliviar lo que se prevé también como una emergente crisis económica mundial, acaso peor que la de 2008. En estas naciones, al igual que en Chile, ya estaban enfrentando otra pandemia: la de la especulación inmobiliaria y del precio de la vivienda. Para reducir el impacto de ambos vectores de crisis, las naciones aludidas han tomado algunas medidas. Un ejemplo es el escudo social del gobierno de Pedro Sánchez en España, que busca paliar el no-pago de hipotecas junto a prohibir el corte de servicios de agua, luz y gas. En Francia, se ha suspendido el pago de arriendo para empresas pequeñas y se ha avanzado hacia facilitar la permanencia en sus casas de las personas para hacer una cuarentena más llevadera. Por su parte, en Alemania ya se habían anticipado a la pandemia del precio de la vivienda, congelando los precios de los arriendos por 5 años en febrero pasado. Esto último es clave.

Figura 1. Mapa de los valores de arriendo en el Gran Santiago. Un hogar en zonas de vulnerabilidad al contagio puede estar pagando mensualmente sobre $750.000 sin que ello signifique que son hogares de altos ingresos.  

En Chile, el principal gasto mensual que efectúan los hogares es en vivienda y si se viene una crisis económica, justamente el elemento de protección contra el coronavirus (el hogar) estará en peligro ante la inestabilidad financiera de las familias. Por ejemplo, ya se han planteado reducciones salariales a empleados por parte de diferentes empresas, se han anunciado despidos y otras empresas ya han salido a pedir un salvataje con fondos fiscales. En este escenario, nuevamente la clase arrendataria queda atrapada entre la imposibilidad de acceder a créditos hipotecarios por falta de renta y la imposibilidad de acceder a beneficios estatales por no caer en el tramo de menores ingresos. Considerando la preexistencia de una crisis socio-económica previa a la crisis sanitaria iniciada el 18 de Octubre de 2019, parece relevante que el gobierno internalice que si sus medidas no apuntan a aliviar directamente la economía de los hogares el consumo se verá mermado fuertemente y con ello, la crisis económica se hará más profunda, manteniendo viva la impotencia enraizada en la desigualdad que impulsó el estallido social. 

Desde una vereda propositiva, lanzamos dos ideas que creemos son viables y eficientes para paliar la crisis en curso. La primera es generar la obligatoriedad de la suspensión de al menos 2 cuotas para quienes tienen un crédito hipotecario y la segunda es una subvención del arriendo universal por 2 meses. 

Sobre la primera propuesta, ya existen algunas entidades financieras que están gestionando esta medida con sus clientes mediante el desplazamiento de las cuotas por 3 meses para que esas cuotas se terminan por pagar al final del crédito hipotecario.  Esta señal indica que es totalmente posible y que, definitivamente, aliviará a los hogares para paliar la crisis que se viene, reduciendo en parte el estrés de estar en cuarentena, por quién sabe cuánto tiempo.

La segunda iniciativa se podría integrar al paquete de medidas sugeridas por el Ministro de Hacienda, Ignacio Briones, ampliando en parte lo que se ha denominado Bono Covid-19, que con 130 millones de dólares parecía insuficiente (equivalente a $17.200 por cada hogar en Chile). Esta otra medida sería más ambiciosa en base a un bono específico para arrendatarios que permitirá el pago de dos meses de alquiler a sus arrendadores, logrando por un lado certeza de esos ingresos para sus propietarios y reducir la presión mensual sobre el presupuesto del hogar. El costo estimativo de esta medida para el total de los hogares que arrienda en Chile (1.200.000 hogares, aproximadamente) es de 850 millones de dólares, es decir, un 7.2% del plan fiscal presentado por el gobierno de cara a paliar las consecuencias económicas del coronavirus. Ambas medidas apuntan a reducir en cerca de un 30% del gasto mensual de los hogares, que es lo que se destina en Chile al pago de vivienda.  De esta manera, la pandemia del coronavirus no se cruzaría con la pandemia del precio de la vivienda y las familias en situación de crisis tendrán, al menos, un alivio financiero al alcance y la certeza de poder quedarse en casa tranquilos. 

Se recomienda citar este artículo de la siguiente manera:

Centro Producción del Espacio. (20 de marzo de 2020). De cara a la pandemia del coronavirus y del precio de la vivienda. Disponible en: https://producciondelespacio.org/?p=474

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